ma daqinEsta semana hemos acudido a la sede de la ONU en Ginebra para pedir, una vez más, la liberación del obispo chino Ma Daqin, encarcelado desde el día después de su ordenación por abandonar la iglesia patriótica de China y ser fiel a la Iglesia Católica Apostólica Romana.

En la ONU en Ginebra es donde se debaten todos los problemas relacionados con los Derechos Humanos en el mundo, y por ello seguimos “dando la lata”. Sabemos que somos pequeños Quijotes ante el gran gigante chino, pero no por ello nos quedamos parados. David contra Goliat.

Quiero contarte todo lo que hemos hecho en Ginebra:

–          Hemos tenido una entrevista con el Secretario de Derechos Humanos de la Misión Permanente de España en la ONU, que se ha mostrado muy interesado en el caso y que nos ha dado ideas para continuar.

–          También nos hemos entrevistado con un miembro de la Misión Permanente de la Santa Sede, que nos ha prometido que enviará nuestro informe a la Secretaría de Estado del Vaticano.

–          Tuvimos la ocasión de contarle la situación de los católicos chinos a una funcionaria de la Embajada de Finlandia.

–          Por último, entregamos el dossier sobre el caso de Ma Daqin al presidente de la ONG Alliance Defending Freedom, Mr. Alan Sears.

Y todo esto lo hemos podido hacer gracias a ti.

Cada vez que damos un paso más, vamos encontrando nuevas puertas a las que llamar y nuevos caminos para descubrir.

Muchos nos dicen: ¿y por qué os preocupáis de la iglesia en China cuando están tan mal en Siria e Irak?

Pues porque, aunque no nos olvidamos de nuestros hermanos en otros países, hace tres años que comenzamos un compromiso firme con los católicos en China, privados por el comunismo de su libertad de ser cristianos, y no les podemos dejar en la estacada.