lazo3762259_640px-640x437Debo admitir que no le conocí, ni supe de la campaña de donación que fomentó desde su localidad natal, Marbella.

Son de esas cientos o miles de cosas que ocurren en el mundo y pasan por tu lado y por no poner atención o por el motivo que sea no te enteras.

Me entristece no llegar a conocer a estas personas tan grandes, a esta persona con tantísima fuerza, fuerza que le sirvió para seguir luchando y para servir de ejemplo al resto de personas que se mantienen diariamente firmes en ese durísimo mismo frente.

La vida de una persona como la de Pablo aunque le hayamos conocido debido a su fallecimiento no se le puede etiquetar como – noticia mala de la semana -, no.

¡Sería tremendamente injusto!… para él, para su familia y para todo los que son testigos de la vida de este ejemplo de persona.

Poco más puedo y debo decir salvo pedir que D.E.P y tratar de ayudar en la medida de lo posible  a difundir el magnífico testimonio de lucha que supone para los afortunados que le conocieron y también, incluso mayor si cabe, para los que no llegamos a hacerlo.

Mejor es dejar paso a las descripciones que mejor nos permitirán conocerle y que nos llegan de aquellos que estuvieron próximos a él como el caso del sacerdote don Pepe y de algunas de sus amistades más próximas.

Termino repitiendo las palabras de su familia y del párroco que siempre permanecieron a su lado:

Hizo lo que tenía que hacer, ha dejado su huella en este mundo. Pablo ha hecho lo que podía hacer, sigamos nosotros