El próximo año se cumplirá una década de la publicación de Miguel de Unamuno. Biografía, escrita por el matrimonio Rabaté. La obra, editada con la sobriedad de los materiales de Taurus, consta de 784 páginas                    –incluyendo bibliografía, fuentes comentadas e índices – además de un álbum fotográfico en el que entre otras imágenes se recoge una fotografía de sus apuntes para el celebre discurso del 12 de octubre de 1936 donde escribió su sentencia ”vencer no es convencer” que más tarde se confundiría con ”venceréis, pero no convenceréis”.

La figura del noventayohcista quijotesco Unamuno, que afirmó que ”la Patria debe ser hija y no madre”, siempre ha suscitado un gran interés, muchas veces por sus declaraciones políticas a favor del pacifismo, de la unidad de España y en contra del colonialismo. Lo que ofrece este libro es, además, un recorrido por la vida del escritor en el que se van desvelando sus pensamientos con citas de sus obras, cartas y artículos. Así, el lector recibe una selección de las obras completas del bilbaíno con las debidas explicaciones históricas y cronológicas.

El excelente trabajo de investigación realizado por los hispanistas franceses deparará sin duda sorpresas al lector. No nos asusta revelar algunas de ellas: por ejemplo, muchos saben de su posición en contra del Rey Alfonso XIII y a favor de la República, pero no el hecho de que tras este activismo político bullía una censura sobre el comportamiento moral del monarca: ”Está perdido y nos pierde. Se mete en negocios turbios, juega, bebe – y no agua –…”.

Es precisamente el cristianismo lo que verbebra la mayor parte del pensamiento del heterodoxo bilbaíno que se sentía ”más socialista cuanto más cristiano” y que consideraba que el drama del ser humano ante la muerte es el problema fundamental. Sus alocuciones a los estudiantes tenían como objetivo hacer que la juventud española huyese del partidismo imperante en los años 30, ya que la disciplina de partido evitaba todo pensamiento crítico: «coronas, flores de lis, gorros frigios, escuadras, haces, yugos, hoces, martillos … Y dentro…, ¡Nada de nada!”.

Para concluir, pueden citarse estas líneas que formaron parte de su discurso de despedida como rector de la Universidad de Salamanca:

Tened fe en la palabra, que es cosa vivida; sed hombres de palabra, hombres de Dios,

Suprema Cosa y Palabra Suma, y que Él nos reconozca a todos como suyos en España.

¡Y a seguir estudiando, trabajando, hablando, haciéndonos y haciendo a España,

Su historia, su tradición, su porvenir y su cultura! Y ¡a Dios!

 

Santiago Esparza