Santa María la Real de la Almudena es la patrona de Madrid y de toda su Archidiócesis que se venera en la Catedral la Almudena. Su fiesta se celebra el día 9 de noviembre.


La Catedral de la Almudena está emplazada en el centro histórico de la ciudad de Madrid, su fachada principal da al Palacio Real, la fachada del crucero mira hacia la calle de Bailén y el acceso a la cripta está en la cuesta de la Vega, al final de la calle Mayor, muy cerca del lugar donde milagrosamente quedó a la vista la talla de la Virgen, el 9 de noviembre de 1085, al desprenderse un parte de la muralla.

Así cuenta la crónica del Arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de Rada (1170, +1247), cómo se encontró la talla: en el año 712, antes de una supuesta toma de Madrid por los árabes, los habitantes de la Villa tapiaron una imagen de la Virgen en los muros de la muralla, para esconderla de los invasores. Cuando el rey Alfonso VI reconquistó la ciudad en el siglo XI, se propuso encontrar la imagen, que había sido ocultada y no se sabía dónde. Después de días de plegarias y mientras una procesión pasaba por la Cuesta de la Vega, cayó el fragmento de muralla donde se encontraba y quedó a la vista de todos la talla, al igual que las dos velas que la alumbraban cuando la tapiaron, que permanecían aún encendidas, a pesar de los siglos transcurridos.

Esta catedral fue consagrada por el Papa Juan Pablo II el día 15 de junio de 1993 en el transcurso de su cuarto viaje a España. En ella se guarda una reliquia de San Juan Pablo II: una pequeña ampolla de cristal con un poco sangre del santo, que el cardenal Stanislaw Dziwisz, secretario de San Juan Pablo II durante toso su pontificado, regaló al cardenal Antonio Mª Rouco Varela durante la Jornada Mundial de la Juventud del 2011. Está situada dentro de una hornacina en el exterior del muro de la capilla del Santísimo, muy cerca del altar de la Virgen de la Almudena, bajo una pequeña escultura de bronce realizada por Juan de Ávalos. Desde entonces, la reliquia recibe la veneración de los fieles que acuden a la catedral. En la entrada por la calle Bailén hay también una estatua de San Juan Pablo II. Ante ella concurrimos millares de fieles en la tarde-noche del 2 de abril de 2005, desde que se hizo púbico que Juan Pablo II estaba agonizando.

A continuación, dos ideas entresacadas de la homilía de San Juan Pablo II el 15 de junio de 1993, en la consagración de la Almudena:

La Iglesia española, fiel a la riqueza espiritual que la ha caracterizado a través de su historia, ha de ser en la hora presente fermento del Evangelio para la animación y transformación de las realidades temporales, con el dinamismo de la esperanza y la fuerza del amor cristiano. En una sociedad pluralista como la vuestra, se hace necesaria una mayor y más incisiva presencia católica, individual y asociada, en los diversos campos de la vida pública. Es por ello inaceptable, como contrario al Evangelio, la pretensión de reducir la religión al ámbito de lo estrictamente privado, olvidando paradójicamente la dimensión esencialmente pública y social de la persona humana.

Al dedicar este templo en honor de Santa María, la Virgen de la Almudena, toda la Iglesia de Madrid, y cada uno de sus fieles, debe mirar hacia ella y aprender a ser también signo visible de la presencia de Dios entre los hombres.

Para terminar, diré que, además de la Capilla del Santísimo y las capilla dedicadas a San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, y su esposa Santa María de la Cabeza, ubicadas en la girola, hay otras capillas laterales en la nave central, que están dedicadas a santos contemporáneos: entre ellos: San Josemaría Escrivá de Balaguer, Santa María Micaela del Santísimo Sacramento, Santa Madre Maravillas de Jesús, Santa Ángela de la Cruz, San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac.