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Este fin de semana se realizan en toda España numerosos actos en favor de la vida. Nosotros te animamos a que te sumes a ellos con una acción muy sencilla.

«Yo soy católico, pero no estoy en contra del matrimonio entre homosexuales, porque creo que en este tipo de cuestiones los derechos individuales son fundamentales. Lógicamente, no estoy a favor del aborto. Si una hija mía se viera en esa situación, siempre le recomendaría que no abortara. Pero tampoco modificaría la legislación actual»

Estas son las palabras que el Ministro español De Guindos ha tenido a bien manifestar recientemente en una entrevista en la revista Forbes

  • Solicitar al Ministro De Guindos que explique cómo puede estar a favor del aborto y declararse católico

Las palabras del Ministro son absolutamente rechazables por varios motivos, de los que podemos destacar:

a) Se muestra partidario de una ley en España que ha elevado el aborto a un derecho desprotegiendo totalmente al niño no nacido y su derecho a la vida.

b) Se muestra partidario de las distintas leyes que en España han aprobado o despenalizado el aborto, causantes de la muerte violenta y dolorosísima de cerca de un millón y medio de niños

c) Se declara católico, se sobreentiende coherente y practicante, pero actúa como si fuera todo lo contrario al desconocer la defensa que todo católico debe hacer de toda vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural, como fundamentamos en los siguientes párrafos.

En este sentido los Obispos españoles nos acaban de recordar que «Es, como obispos, nuestra obligación ayudar al discernimiento acerca de la justicia y de la moralidad de las leyes. En este sentido, debemos reiterar que la actual legislación española sobre el aborto es gravemente injusta, puesto que no reconoce ni protege adecuadamente la realidad de la vida. Es, pues, urgente la modificación de la ley, con el fin de que sean reconocidos y protegidos los derechos de todos en lo que toca al más elemental y primario derecho de la vida».

Asimismo el valiente, claro y prudente Monseñor Munilla, Obispo de San Sebastián, señala la «contradicción» que supone buscar niños adoptados en países lejanos, cuando al mismo tiempo «se rechaza la posibilidad de dar en adopción al hijo de nuestra entrañas».

A su juicio, se trata de una actitud «hipócrita» que no prioriza el bien del niño. Por ello, el prelado donostiarra ha realizado el siguiente llamamiento: «¡No los matéis!, dádselos a quienes también les aman, y están dispuestos a dar su vida por ellos».

En esa línea, ha recordado el compromiso de Cáritas de ayudar a las madres gestantes en situación de pobreza, tanto para llevar adelante su embarazo como para la educación de su hijo, y ha apuntado que el 44 por ciento de las madres que han abortado en Vascongadas en 2011 eran extranjeras, «de lo que se deduce que detrás en un número no desdeñable de los abortos existen situaciones de pobreza».»¡Ningún niño muerto por falta de recursos económicos!», ha enfatizado.

Finalmente, el Obispo de San Sebastián ha subrayado el «hecho providencial» de que los datos sobre el aborto en Vascongadas se hiciesen públicos en un Viernes Santo, día en el que se celebra la «muerte del inocente que entregó su vida en rescate por todos nosotros».

En este sentido, Mons. Munilla ha denunciado que las legislaciones actuales regulen el aborto bajo el eufemismo del «derecho a la salud reproductiva», lo cual, en su opinión, «es algo equiparable a que se liberalizase el despido libre bajo el eufemismo del derecho a la salud laboral».

El señor De Guindos desconoce o actúa como si desconociera lo que la Congregación para la Doctrina de la Fe en su Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política afirma:

«… la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral…

Los católicos, en esta grave circunstancia, tienen el derecho y el deber de intervenir para recordar el sentido más profundo de la vida y la responsabilidad que todos tienen ante ella. Juan Pablo II, en línea con la enseñanza constante de la Iglesia, ha reiterado muchas veces que quienes se comprometen directamente en la acción legislativa tienen la «precisa obligación de oponerse» a toda ley que atente contra la vida humana. Para ellos, como para todo católico, vale la imposibilidad de participar en campañas de opinión a favor de semejantes leyes, y a ninguno de ellos les está permitido apoyarlas con el propio voto.»

  • Exige al Ministro De Guindos que sea coherente con la fe que dice profesar y se desdiga de sus palabras

Y una vez que hayas mandado tu mensaje a Luis de Guindos busca tu concentración y apúntala (las adjuntamos al final del mensaje de firma)