juanpablo-jovenNací bajo el pontificado del Beato Juan Pablo II,  tuve la oportunidad de verlo en varias ocasiones, recuerdo la paz y alegría que transmitía su presencia. Mientras preparaba este texto y releía sus palabras el corazón se me llenó de entusiasmo, era como recordar los buenos momentos con un viejo amigo.

Recogemos este vídeo para disfrute de nuestros lectores. A los que lo hayan conocido les traerá muy buenos recuerdos. A los que no, podrán hacerse una pequeña imagen de lo que este Papa magno fue. Si así fue Juan Pablo II que no era más que un hombre, como debe ser la ternura infinitamente misericordiosa de Cristo.

Para los que tengan la oportunidad de asistir a la Canonización en Roma les dejamos un enlace a la Guía para el peregrino.

Desde Enraizados también queremos recordar el mensaje del Beato Juan Pablo II en “Tierra de María”, seguro muchos de ustedes han podido estar presentes y oído de viva voz sus palabras en una de las cinco ocasiones que visito España.

Octubre – noviembre,1982, “Gracias, España, por tu fidelidad al Evangelio y a la Iglesia”

Juan Pablo II visitó Madrid, Ávila, Salamanca, Toledo, Sevilla, Granada, Loyola, Zaragoza, Barcelona, Valencia y Santiago de Compostela.

Recordó que gracias la fidelidad y servicio de los españoles a la Iglesia, «La porción más numerosa de la Iglesia de Cristo habla hoy y reza a Dios en español» y fue desde aquí que lanzó un importante mensaje “Europa, vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Aviva tus raíces”.

Fue en esta ocasión cuando se encontró en la Eucaristía con las familias en una celebración en el Paseo de la Castellana y habló claro sobre la vida: “Quien negara la defensa a la vida humana más inocente y débil, a la persona humana ya concebida, aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral”.

Tras finalizar este primer viaje bendijo y se despidió del pueblo español: “¡Hasta siempre, España! ¡Hasta siempre, tierra de María!”

Visita Juan Pablo II a España

Octubre, 1984, “Un impulso del corazón”

El Beato Juan Pablo II hizo una simbólica escala antes de ir a Iberoamérica, paró en Zaragoza porque para él «Era un deber histórico, además de un impulso del corazón, que me detuviera en tierra española, porque España fue la que abrió la comunicación entre Occidente y el continente americano y la que, en gran parte, llevó al mismo la luz de la fe en Cristo, junto con Portugal».

La noche más larga

Agosto, 1989 “¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!”

Peregrinó a Santiago de Compostela a la IV Jornada Mundial de la Juventud que tenía el lema “Yo soy el camino, la verdad y la vida”

En un evento lleno de alegría, de entusiasmo y de fe Juan Pablo II dijo que a los jóvenes «Vengo a comprometeros la construcción de un mundo donde resplandezca la dignidad del hombre” y además los  invitó a ser “apóstoles valientes”, fue en este escenario donde pronunció una frase que llegaría tocar los corazones de miles en el mundo: “¡No temáis, abrid de par en par las puertas a Cristo!”.

Habló también sobre la grandeza del amor en la existencia del hombre “El sentido de la vida está en el amor. Sólo quien sabe amar hasta olvidarse de sí mismo para darse al hermano realiza plenamente la propia vida y expresa en grado máximo el valor de su propia aventura terrena. Es la paradoja evangélica de la vida que se salva perdiéndose, una paradoja que encuentra su plena luz en el misterio de Cristo muerto y resucitado por nosotros”.

JMJ 1989, Santiago de Compostela

Junio, 1993

Con motivo del XLV Congreso Eucarístico Internacional el Beato Juan Pablo II estuvo presente en Sevilla, Huelva y Madrid. En este viaje remarcó su preocupación por la secularización «Es innegable la existencia de un creciente proceso de secularización, que halla puntual eco en algunos medios de comunicación social, favoreciendo así la difusión de una indiferencia religiosa que se instala en la conciencia personal y colectiva» y conminó a los Obispos a esforzarse por conseguir una nueva evangelización.

En esta ocasión consagró la Catedral de Nuestra Señora Real de la Almudena, al día siguiente ofició la Eucaristía en la Plaza de Colón ante de la presencia de casi 1 millón de fieles donde destacó la “necesidad de defender los valores morales de la familia, así como el derecho a la educación católica frente a las «ideologías que niegan toda trascendencia”.

Consagración de la Catedral

Mayo, 2003, “Seréis mis testigos”

En este viaje canonizó a cinco españoles, Sor Angela de la Cruz, Sor Genoveva Torres, la Madre Maravillas, el Padre Poveda y el Padre Rubio.

Sus palabras se centraron en la búsqueda de la paz y la unidad de los españoles, ofreció su «aliento y solidaridad hacia las personas que sufren el dolor que genera» el terrorismo.

“Soy un joven de 83 años”, bromeó aquella tarde en el encuentro en el aeródromo de Cuatro Vientos donde se reunió con los jóvenes.

Juan Pablo II en Cuatro Vientos