[emailpetition id=»166″] La pasada semana el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE), que en algunos de sus artículos supone un importante retroceso en los derechos de los padres a decidir respecto a la educación de sus hijos: principalmente por los cambios que introduce, respecto a la LOMCE, para los Centros privados concertados y para la asignatura de la Religión.

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 Respecto los Centros privados concertados, los cambios más significativos son:

  1. La eliminación del concepto de «demanda social». En la LOMCE de Wert quedó establecido que sería la «demanda social» la que decidiría si los centros de nueva construcción serían públicos o privados con concierto: si muchas familias lo solicitaban, el colegio sería concertado. Con la LOMLOE será el Estado el que planifique la red de centros para asegurar la oferta de plazas.
  2. Prohibirá concertar colegios que segregen por sexo. Isabel Celaá lo dejó claro en un acto de «Aulas por la Igualdad» el jueves pasado. Preguntada por la posibilidad de quitar la financiación a los centros de educación diferenciada sostenidos con fondos públicos, afirmó que la nueva ley establece que «preferentemente recibirán concertación aquellos centros que no separen a las niñas de los niños porque nos parece mucho más eficiente y contemporáneo el hecho de que se eduquen juntos».
  3. Por otro lado, aseguran pretender evitar la “segregación del alumnado por razones socioeconómicas.” Pero D. Luis Centeno, secretario general adjunto de la patronal Escuelas Católicas, afirma que esto “abre la puerta a que la Administración diga: «en esta clase van dos niños inmigrantes, dos con discapacidad, dos más con rentas bajas, otros dos con recursos… ¿Y cuántas plazas quedan libres para que las familias puedan elegir centro? ¿Qué ocurrirá si los padres de minorías étnicas quieren llevar a sus hijos a un determinado colegio, por las razones que sean, y les obligan a cambiarse a otro»?

Firma aquí contra el recorte de libertades de la nueva ley Celáa de Educación

En cuanto a la asignatura de Religión, con la nueva Ley queda degradada por las razones siguientes:

  1. No aparece una sola mención a la asignatura de Religión, ni en los objetivos curriculares de Primaria, ni en la ESO, ni en el Bachillerato. Tampoco aparece mención alguna en las áreas de esas etapas educativas.
  2. Establece que la asignatura de Religión es de oferta obligatoria, pero voluntaria y sin “asignatura espejo”; lo cual significa que la pondrán a última hora y que sólo se quedarán en las aulas los “pringaos” que van a Religión, que además no cuenta para nada.
  3. Declara obligatoria la asignatura sobre valores cívicos y éticos, mientras que la nota de Religión deja de computar para acceder a la universidad o a las becas.

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