Hace unos días, los obispos castellanomanchegos en su conjunto, se reunieron para comunicar públicamente que la Iglesia desea estar siempre del lado de las personas que sufren.

En su declaración pública, exponían que, la Iglesia y sus pastores de almas acogen, promueven la dignidad y apoyan, a todas aquellas personas que se encuentran de cualquier modo excluidas de la sociedad.

Por ello, la diócesis en pleno, decidió mostrar su preocupación por la reciente aprobación de la nueva Ley LGTBI sobre la diversidad sexual y de derechos. Ya que, según el obispado, esta ley tergiversa la comprensión de la naturaleza del ser humano.

(Texto completo de la noticia aquí: Infovaticana)

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Desde Enraizados, como asociación cristiana y católica apoyamos las declaraciones de la diócesis de Castilla La Mancha en todo lo referente a su exposición sobre esta ley y queremos darle las gracias por sus declaraciones públicas.

Por eso te pedimos que te unas a nosotros en este apoyo, ya que en la sociedad en la que nos encontramos hoy en día, parece que proclamar la naturaleza misma del ser humano es ofensivo.

Los obispos van más allá, ya que exponen que la ley afecta no sólo a las personas anteriormente mencionadas sino a todos los sectores de la sociedad: Administración Pública, bienestar social, ámbito familiar, educativo, sanitario, cultural, económico, medios de comunicación, protección ciudadana y ámbito rural.

Además, esta ley introduce un gran régimen sancionador para todas aquellas personas que no comulguen con su causa o que difieran de la misma.

Desde Enraizados queremos agradecer y apoyar totalmente y de manera firme, a la diócesis castellanomanchega en sus declaraciones públicas, y la valentía de proclamar ante toda la sociedad la única verdad que realmente existe, que no es otra que:

Dios nos ha creado hombres y mujeres, y la diferencia entre ambos es la única y maravillosa verdad.

Los católicos partimos del respeto a cada persona y de la coincidencia de voluntades en la lucha contra cualquier expresión de injusta discriminación. La luz de la verdad exige exponer con claridad esta visión cristiana.