Para entender Lepanto es importante verlo en un contexto más general, ya que lo habitual es que se nos cuente la Historia como ‘fogonazos’ que mas que aclarar nos genera mayor confusión.

Pero…

¡Empecemos!

¿Cómo se llegó a Lepanto?

¿Quiénes y por qué participaron?

 

Para responder debemos remontarnos en el pasado y hacer un breve barrido por algunos hechos históricos ‘olvidados’, aunque a todos ustedes les sorprenda debemos volvernos hasta la Reconquista de la Península Ibérica por los reinos cristianos y en especial a la derrota final del Reino Nazarí el 2 de enero de 1492, en ese momento se produce la retirada de gran parte de los moriscos a los reinos del norte de África del actual Marruecos y Argel, aunque en gran número permanecerían integrados dentro de los reinos cristianos.

Si hacemos caso a lo que se nos cuentan en la escuela aquí terminó todo, pero no fue ni mucho menos así, realmente lo que ocurrió es que en lugar de eliminarse de España el conflicto en realidad lo que se ocurrió es que se dividió en dos frentes durante todo el siglo XVI y principios del XVII al formarse dos, uno en el interior de los reinos españoles y otro en sus costas alimentado desde la costa norte africana.

Dentro de la península continuaron los conflictos que a continuación debemos recordar, como fueron  la Revuelta de las Alpujarras de 1501, la de los moriscos de Valencia de 1525 y la más importante que amenazó con extenderse tanto al Reino de Castilla como al de Aragón de 1568 comandada por Abén Humeya u Omeya (con el nombre cristiano Fernando de Córdoba y Válor) y Farax Aben Farax (de la tribu de los abencerrajes) que duraría hasta 1570 llegando a concentrar un ejército morisco de más de 20.000 soldados apoyados desde el norte de África por Argel, para sofocar este levantamiento dos de nuestros protagonistas, Felipe II y Don Juan de Austria, debieron poner toda ‘la carne en el asador’. Se dice que este levantamiento marco de forma importante al monarca.

Fuera de nuestra fronteras los conflicto tampoco iban a mejorar, los ataques berberiscos se extendían por las costas de la Corona Española tanto en la Península como en el resto de los reinos de la Corona en Italia pero afectando muy en especial tanto a la costas levantinas de España como a las plazas fuertes del norte de África, plazas que se defendían desde 1509 cuando, probablemente, Fernando El Católico alcanzó la mayor extensión de las posesiones españolas en el Mediterráneo.

 

Si damos un salto en el tiempo conviene recordar que a pesar de la histórica victoria de Lepanto del 7 de octubre de 1571 la presión de la piratería berberisca no finalizaría hasta el reinado de Carlos III con el Tratado de Aranjuez de 1780 firmado con el sultán Mohammed III de Marruecos y posteriormente con la paz alcanzada, gracias en gran medida al buen trabajo realizado por la continua presión del teniente general Antonio Barceló, con el Dey de Argel en 1785 a cuyo acuerdo de paz, posteriormente, se le uniría Túnez.

Con la paz alcanzada por fin, después de casi 300 años desde aquel lejano 1492, llegó el desarrollo económico y el crecimiento de la población a las costas del levante español.

 

¡Pero volvamos al siglo XVII!

Aunque el Levantamiento Morisco de las Alpujarras se desarrolló entre 1568 y 1570, su expulsión definitiva no se realizaría hasta el reinado de Felipe III debido a los cada vez más alarmantes rumores de negociaciones para un nuevo levantamiento morisco, en esta ocasión con el apoyo desde el exterior por parte del Rey de Francia.

 

Como lo que hay que contar todavía es extenso, mañana la segunda parte.

¡Les esperamos!

 

Vicente Medina