El 28 de agosto de 1565 Pedro Menéndez de Avilés desembarcó en el norte de la actual Florida, con dos cometidos claros: acabar con un asentamiento de franceses hugonotes y fundar una ciudad permanente que defendiera los intereses del imperio español en aquellos parajes.

Ambos cometidos los realizó con éxito y el resultado fue la fundación de San Agustín. La primera ciudad permanente de Estados Unidos y que todavía hoy está habitada. Esto ocurrió cuarenta y dos años antes de que los ingleses fundaran el establecimiento de Jamestown (14 de mayo de 1607), en territorio de la futura colonia de Virginia, y 55 años antes de que desembarcaran los Padres peregrinos (26 de noviembre de 1620) en la denominada Nueva Inglaterra para fundar, el 21 de diciembre, la ciudad de «Nueva Plymouth». Como se ve y como de costumbre, los españoles fueron “antes que nadie”.

La ciudad estaba lejos de los intereses económicos de España y solo su posición estratégica frente a las colonias inglesas justificaba la inversión que durante cientos de años recibió de la metrópoli. No fue hasta 1821 que finalizó el dominio español, cuando fue vendida a los Estados Unidos.

De su larguísima historia, queremos destacar su papel frente al esclavismo de los ingleses. Las colonias de estos basaban su economía en la explotación agrícola mediante mano de obra esclava. Los esclavo,s bajo el régimen de los ingleses, difícilmente podían recuperar nunca la libertad, pues incluso cuando sus dueños los liberaban, podían volver a su condición de esclavos por argucias legales. No era el mismo caso en el territorio español, donde también habían esclavos, pero estos podían recuperar su libertad mediante el pago de una cantidad (podían poseer legalmente dinero) o la prestación de servicios.

Conocedores de esta legislación más benévola para sus intereses, San Agustín fue durante años la meta de los esclavos que se evadían de las plantaciones inglesas. El fenómeno fue tan relevante, que incluso se organizó una milicia constituida exclusivamente con hombres de raza negra. No fue una organización meramente formal. La milicia residía en un fuerte que se construyó específicamente para ellos. Dicho fuerte se llamaba Mose y estuvo operativo hasta 1763, cuando se cedió a los ingleses en virtud del tratado de París.

Milicias locales ha habido en todos los imperios, pero siempre con la jerarquía directa constituida por elementos del imperio. Creemos que es el caso más temprano en que una fuerza militar constituida por elementos de raza negra esté integrada en un ejército imperial. Como siempre, los españoles fuimos innovadores.

Manuel de Francisco

Fuentes: La fundación de San Agustín