Seguimos haciendo un breve repaso de la mano de nuestra colaboradora y amiga Constanza Carmona por algunas de las mujeres de la historia de España que tanto hicieron por enriquecer nuestro patrimonio artístico y cultural. Mujeres cultas, femeninas, madres, esposas e hijas que vivieron su feminidad con naturalidad y acierto.

Si bien los  365 días del año son idóneos para rendir un homenaje a la mujer, estos días cercanos al 8 de marzo,  queremos resaltar el «genio femenino» al que tanto debemos.

¡El arte nos acerca a lo infinito!

Sigo cronológicamente:

EMPERATRIZ MARIA DE AUSTRIA, cansada de luchar contra el protestantismo quiso, una vez viuda del emperador Maximiliano II, volver a Madrid, ciudad que la vio nacer y corazón de la Monarquía Católica. Convencida de la enorme importancia de la educación en la sociedad, por su influencia en el desarrollo de la persona y el conocimiento de la Verdad que le inmuniza de mentiras y manipulaciones, dejó a su muerte- en 1603- heredera de sus bienes a la Compañía de Jesús para que fundara el Colegio Imperial en Madrid, con su iglesia adjunta, hoy Colegiata de San Isidro. Convertida en una prestigiosa institución, por sus aulas pasaron los más ilustres personajes del Siglo de Oro Español, así como intelectuales posteriores.

 

Reina de España por su matrimonio con Felipe III, MARGARITA DE AUSTRIA, fundó en 1610 el Real Monasterio de la Encarnación en Madrid, de agustinas recoletas, que custodia en el silencio de la clausura un verdadero museo de obras pictóricas, escultóricas y de orfebrería de los siglos XVII y XVIII. ¿Sabían que desde hace siglos forma parte de la tradición, y de la devoción, visitarlo el día de San Pantaleón, cuyo relicario contiene la sangre del mártir que se licua milagrosamente cada año el 27 de Julio?

 

Y qué decir de la abulense Teresa de Ahumada y Cepeda, nuestra mujer quizá más internacional. Maestra de la mística, SANTA TERESA DE JESÚS, primera doctora de la Iglesia Universal, nos ha legado sus valiosos pensamientos escritos ysembró España de conventos carmelitas que, aún hoy activos, enriquecen nuestras ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad.

 

Obligado es recordar a ISABEL DE FARNESIO, reina de España por su matrimonio con Felipe V, recibió una sólida formación intelectual en su infancia. Se interesó por la cultura a lo largo de su vida. Aficionada a la música, el teatro, coleccionista de libros, pinturas, esculturas, etc, llegó a atesorar más de 900 cuadros, de autores flamencos, franceses, italianos y españoles, muchos en el Museo del Prado (entre otros “La Sagrada Familia del Pajarito” de Murillo) y otros en Palacios Reales, hoy de Patrimonio Nacional. Se ocupó personalmente de la decoración del nuevo Palacio de la Granja.

 

Fue BARBARA DE BRAGANZA fiel y eficaz consejera política de su esposo Fernando VI, de quien fue valioso complemento y apoyo. Las crónicas la describen bondadosa, piadosa, inteligente, de fina sensibilidad y muy culta. Hablaba varios idiomas, amante de las artes, de la lectura –reunió una importante biblioteca- y, sobre todo, de la música. Tocaba varios instrumentos, compuso alguna obra y fue mecenas de la voz más afamada de su tiempo, la del italiano Carlo Broschi, el “castrati Farinelli”, y del músico Doménico Scarlatti durante años.

 

Fundó en 1750 el Real Monasterio de las Salesas Reales (Iglesia de Santa Bárbara) en Madrid para vivir los años de su viudedad y ser allí enterrada, consciente de no poder serlo en el Escorial al no haber tenido descendencia. Aunque no llegó a estrenarlo, hoy el que fuera palacio adjunto, es la sede del Tribunal Supremo. El capricho de una reina, exquisito ejemplo del rococó en España.

 

No podemos olvidar a la madrileña María Josefa Pimentel y Téllez-Girón, CONDESA-DUQUESA DE BENAVENTE Y CONSORTE DE OSUNA, quien tuvo una activa presencia en la vida intelectual de la época. Mujer inteligente e ilustrada, protegió y ayudó generosamente a literatos, científicos, arquitectos y pintores. Escritores como Leandro Fernández Moratín, Cadalso, Samaniego y José Iriarte eran habituales en las tertulias que organizaba en los salones de su palacio. Don Ramón de la Cruz estrenó varias obras allí. Además, quiso ocuparse personalmente del cuidado y la educación de sus 9 hijos (aunque 4 fallecieron en la infancia), a quienes dedicaba todo el tiempo que podía.

Contrató a Luigi Boccherini para enseñarles música. Fueron ella y su marido quienes introducen a GOYA en la corte, hasta llegar a ser nada menos que pintor de cámara. Ella le encargó números lienzos destinados al nuevo palacio de EL CAPRICHO, a las afueras de Madrid, que conserva uno de los jardines más bonitos del siglo XVIII.

Para su decoración también hizo venir de París a los mejores paisajistas y arquitectos del momento.

 

Educada con esmero en la corte portuguesa, MARÍA ISABEL DE BRAGANZA recibió una exquisita formación artística. De carácter sencillo y afable, se convierte en Reina de España por su matrimonio con su tío Fernando VII. Su corta vida, pues murió con 21 años a consecuencia de un parto, no le impidió tener un papel determinante para la cultura española. Propició que también las mujeres recibieran clases en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue ella quien motivó la fundación ¡nada menos! del Museo del Prado, una de las principales pinacotecas y más visitadas del mundo.

Ya afirmaba Santo Tomás: “Lo bello es aquello que, una vez visto, complace”. ¡Cuánta necesidad de belleza tenemos!

 

Y me permito terminar con ISABEL II, “la reina de los tristes destinos” como la llamó el inmortal Galdós. Reina desgraciada en lo personal, cuestionada desde su nacimiento como heredera al trono de su padre Fernando VII, encontró refugio en la música, pasión heredada de su madre la napolitana María Cristina de Borbón– quien había fundado en 1830 el Real Conservatorio de Música-. Los conciertos de música vocal e instrumental en Palacio eran continuos, con la participación entre otros de Franz Listz.  Protegió y dotó a numerosos artistas musicales. Fomentó la Zarzuela y la ópera. A ella debemos la construcción del Teatro Real de Madrid en 1850, digno coliseo para la capital de España, donde se han representado obras de los más destacados compositores por los mejores divos y orquestas del mundo. Creó en 1856 las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, donde artistas desconocidos pudieran darse a conocer al gran público, ganar medallas, menciones honoríficas y becas de formación. Obras como “El testamento de Isabel la Católica” de E. Rosales, “Don Pelayo en Covadonga” de L. Madrazo,” El primer desembarco de Colón en América” de D. Puebla, “La rendición de Bailén” de Casado del Alisal, “La conversión del Duque de Gandía” de Moreno Carbonero, “Los fusilamientos del tres de mayo en la montaña del Príncipe Pío” de V. Palmaroli, entre otros, fueron premiadas en distintas ediciones. Obras destinadas a resaltar momentos gloriosos de la historia de España. Las Exposiciones fueron un verdadero acicate para el resurgimiento del arte español, que premiaba a los mejores.

 

No es posible abarcar aquí todas las mujeres españolas que de alguna manera se implicaron en el servicio a la humanidad, que es lo propio de la cultura. Mujeres orgullosas de su condición femenina y que contaron con el apoyo, respeto y colaboración de los hombres de su entorno.

Por supuesto, no sólo rendir homenaje a las mujeres importantes y famosas del pasado o las contemporáneas, sino también a las anónimas, que expresan su talento femenino en el servicio a los demás en lo ordinario de cada día.

 ¡ES MUCHO LO QUE LA SOCIEDAD DEBE AL “GENIO FEMENINO”!

 

Constanza Carmona Soriano   

Historiadora del Arte

Directiva de la Asociación para la Difusión y Promoción del Patrimonio Español.