cartas-al-padre-jacob-1-425x600Leila es una asesina condenada a cadena perpetua que, tras doce años de cárcel, recibe el indulto. Antes de dejar la prisión, un funcionario le explica que Jacob, un cura rural anciano y ciego, ha solicitado su ayuda como asistente. Leila acepta esta labor, que consiste en ayudar al párroco a responder las cartas de los fieles solicitando ayuda espiritual. Dos mundos radicalmente opuestos se entrelazan en «Cartas del Padre Jacob», una emotiva historia sobre el perdón, la amistad y el inmenso poder de la redención.

 

Comentario

La relación entre ambos personajes, el contraste entre dos concepciones de la vida tan distintas, el choque también de sus caracteres, constituyen el meollo del film que va graduando los pequeños episodios, siempre reveladores de nuevos datos, sobre los protagonistas, hasta ir tejiendo una trama leve pero significativa. Podríamos resumirla en algo como un principio de incertidumbre: la realidad no es tan simple como parece, a veces oculta dimensiones que se nos escapan en una mirada superficial y en ese territorio –íntimo y último– uno encuentra a veces la clave y el sentido de un hecho o incluso de la propia vida. Como les ocurre a Leila y Jacob. En ese terreno, al mismo tiempo incierto y cierto, se sitúa la fe y el mundo de lo religioso. Y también la posibilidad del milagro. Se puede creer en él o desconfiar de él, eso separa al creyente del incrédulo. Pero no se debe prescindir de él, porque descartarlo es amputar a la existencia humana de una dimensión importante.

Un pequeño y condensado relato de amistad y redención protagonizado por dos seres atados más a la vida ajena que a la propia. Sencilla y limpia en su presentación, el buen trabajo de la pareja central alza la consideración de la película.

 

Ficha técnica

Año: 2011

País: Finlandia
Duración: 72 minutos
Idiomas: Castellano
Clasificación por edades: Para todos los públicos