Autor: Juan Carlos García García / economista, 1983.

En 1817 David Ricardo, economista inglés, formuló la teoría de la ventaja competitiva en el comercio internacional con la lana y el vino. La vuelta de Cristóbal Colón a Europa fue el inicio real de la revolución en el comercio europeo. Los puertos establecidos con América y posteriormente Filipinas, por la corona de Castilla, ya actuaban así, en el siglo XVI. Era el (25/sep./1493). 

Índice

Introducción

Mercados relativos.

Teoría de la ventaja competitiva.

Realidad histórica

Conclusión

Bibliografía

Introducción

Estos artículos cuentan las aportaciones de la Iglesia Católica a la sociedad de su tiempo. Están orientados hacia la ciencia económica con los conocimientos poseídos al principio del siglo XXI. La Iglesia siempre aporta a otras sociedades y a todas las personas de su tiempo. El criterio de avance y retroceso en la historia, lo da la verdad de cada afirmación. Si no ocurre así, por favor, no duden en recriminármelo. Hay una sola Iglesia porque su fundador es único, Jesucristo. Es un argumento lógico. Pero, también un misterio que excede a la inteligencia humana. Desde fuera como institución, la Iglesia tiene logros y errores. Dios Trinitario, el Señor del Antiguo Testamento, Jesucristo su Hijo, convoca a todos los bautizados (“La puerta de entrada al Pueblo de Dios es el bautismo” CIC n.125). Aquí se trata de cómo una persona libre y responsable (“Dios quiere la Iglesia porque no nos quiere salvar individualmente, sino juntos”; somos responsables unos de otros. CIC n.122)  sea coherente por su sociedad en el aspecto económico. La Iglesia Católica ayuda en esta coherencia.

Mercados relativos.

En el inicio de la ciencia económica, los llamados economistas clásicos, formularon una teoría del comercio internacional que sigue vigente. Afirma que los mercados de bienes y servicios tienen que ser relativos, es lo contrario a un mercado absoluto como China hoy, donde se produce de todo. Dos países intercambiarán libremente sus productos, de aquel bien que resulte más beneficioso relativamente. Así, si hay dos productos como paño y vino, cada país se especializará en el producto más rentable. Se pasa del trueque al mercado monetario que logra identificar los beneficios y se generaliza para toda la sociedad afectada.

Teoría de la ventaja competitiva.

A esa mejora en los intercambios de productos, Ricardo la llamó teoría de la ventaja competitiva o relativa. Hizo un razonamiento con la importación de trigo (Ricardo 1817-2007 pg.330-331 cita a Malthus en Grounds, etc, pg.36). Este comparado con el trigo cosechado en el país rico, no compensa el aumento de los beneficios con la pérdida de la renta de la tierra. Así, el trigo importado tendrá que ser siempre más barato que el trigo cosechado en país rico. Surge una ventaja de la importación. La pérdida de renta de la tierra en el siglo XIX será consecuencia del precio bajo. El trigo extranjero no entra nunca en competencia con el nacional que suministra renta de la tierra. Cuando los beneficios del capital corriente se absorban en la renta de la tierra, entonces el trigo será importado. Por tanto, cuando en el mercado internacional hay muchos productos con sus precios para cada bien o servicio, entonces estos productos no se pueden intervenir por la autoridad presupuestaria. La transacción realizada en lugar y tiempo es el equilibrio económico o solución de intercambio eficaz. 

Realidad histórica

Esto fue la realidad de ciencia económica del comercio, establecido por la monarquía de la España Católica con Carlos I de Castilla. Así, ocurrió en los puertos de intercambio entre la Península y la Nueva España. El comercio internacional se producía por la ventaja competitiva en cada mercado o puerto español desde el siglo XVI. El comercio en la monarquía de la España Hispana con Felipe I de Portugal estaba en función de las necesidades de los puertos internacionales. En este aspecto, Manila ofreció sedas. Acapulco, especia. Lima o el puerto de Callao, plata. Veracruz, patatas. Cartagena de Indias, tintes. La Habana, azúcar. Lisboa, vinos. Cádiz, paños. Y, Calcuta, ovejas; por ejemplo, bienes entre mercaderes y tratantes. Los puertos de América realizaron prácticamente lo que sintetizó el economista inglés. Con esto, afirmo que no hubo monopolio simplista en Sevilla para los españoles en el nuevo comercio internacional interplanetario. Aunque la recaudación, la enseñanza y el control, estuvieran centralizados en la Casa de Contratación de Sevilla y luego en Cádiz. Los súbditos de la Corona eran de toda la cristiandad europea. Hay que añadirla práctica del comercio portugués con India y China.

Además, para realizar un comercio libre con muchos productos, ofrecidos y demandados, se necesitan unos principios claros sobre la persona y las sociedades. En un comercio de relaciones de paz, se va a descubrir, negociar, pacificar y cristianiza. Esto fue aportado por la escuela de Salamanca. Los intelectuales católicos tuvieron la capacidad y nivel intelectual para hacerlo. Aportó, entre otras cosas, el «derecho de gentes» y la teoría del dinero sobre la inflación. Hoy se llaman temas institucionales. Son necesarios para el buen orden del comercio: buena fe, sin fraude ni violencia. Por otra parte, en el derecho de gentes o internacional actualmente, la persona libre y responsable es el centro del debate intelectual. Es el principio de circulación libre de personas. El libre intercambio de bienes mejora las posibilidades de elección de productos y el conocimiento de pueblos y culturas diversas.

Conclusión

La base fueron dos reinos que se abrían a la organización del estado actual. Fueron Portugal y España. Tenían los mejores conocimientos navales y matemáticos de la época. Además, contaban con las personas aventureras para descubrir algo nuevo. Y los reyes con deseos de no llegar a una guerra civil, Juan II de Portugal e Ysabel I de Castilla. La Iglesia Católica aportó al papa que arbitró los acuerdos y base jurídica en la propiedad de división de la Tierra. Por último, los soldados y religiosos curtidos en batallas europeas y sueños de mejora de la humanidad en el cristianismo. –

Bibliografía

Esparza, José Javier. “La cruzada del Océano”. 2015 la esfera 1 edición.

Grice-Hutchinson, Marjorie. “La escuela de Salamanca: Lecturas sobre teoría monetaria española”. 2022-M unión editorial.

Ricardo, David. “Principios de economía política y tributación”. 2007 editorial claridad sa. 1817 título original.

Varios. “Catecismo de la Iglesia Católica” (CIC). Voz: Iglesia. Versión digital.