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En Eritrea, el gobierno comunista ha confiscado y cerrado hospitales, dispensarios y centros de salud dirigidos por la Iglesia Católica, dejando a todos sus pacientes sin atención médica y obligando a aquellos que estaban internados a volver a sus casas.

Imagínate: madres con sus hijos pequeños, enfermos, ancianos… Muchos son los perjudicados por esta medida.

Pide a Josep Borrell, ministro de Exteriores en funciones, y a la ONU, que actúen.

Una vez más, un gobierno comunista contra la Iglesia Católica… y contra los que más lo necesitan.

Estos centros se ocupaban de las personas con pocos recursos, dándoles la atención médica que requerían, y en la mayoría de los casos, de forma gratuita. Por ejemplo, el pueblo nómada de Dancaria se ha quedado sin el único médico que había en la región.

El gobierno ha decidido aplicar una ley de 1995, que no había entrado en vigor nunca, por medio de la cual se apropia de las estructuras sociales de la zona. Así, al no querer entregar al gobierno estas obras de servicio para los más necesitados, han sido clausuradas sin tomar en cuenta el daño que se ocasiona a la población.

¡La comunidad internacional debe hacer algo! Es nuestro momento de pedírselo tanto al ministro de Exteriores de España como a la ONU.

Tu firma llegará al Ministerio y al Relator Especial de Naciones Unidas para temas de Salud.

Los obispos de este país publicaron el pasado abril una carta pastoral pidiendo un proceso de reconciliación nacional que garantice la justicia social para todos. Pero al gobierno comunista no le ha gustado. ¿Puede ser esta medida una represalia?

Por orden del gobierno, están cerrando todos los hospitales, que curaban a la población más necesitada de Eritrea.

¿Te imaginas que el único hospital de la zona donde vives fuese cerrado? ¿O que el único que podías permitirte por tu situación económica, de repente fuese clausurado? ¿Imaginas que tu hijo necesite estar internado y sea enviado a casa por el capricho de unos políticos?

Esto es lo que están viviendo las personas en Eritrea, y todo simplemente porque no quieren desde el gobierno que la Iglesia Católica dirija estos centros.

Podemos ayudar a que la comunidad internacional presione al gobierno de Eritrea. Este pueblo no merece pasar por esta situación por el simple capricho de un gobernante. ¡El egoísmo del ser humano puede llegar a ser inmenso!

Firma aquí. No podemos dejarles solos.